Recorrido histórico

Los orígenes históricos de Setcases se remontan al 965, cuando el conde Sunifred de Besalú menciona el lugar en unas donaciones hechas al monasterio de Sant Pere de Camprodon. En 1017 una bula papal de Benito VIII al monasterio de Camprodon vuelve a citar el lugar, con el nombre definitivo de Septem Casis, confirmando al cenobio el derecho de pesca en el Ter desde Setcases a los Calquers. Pero el hecho histórico más importante fue la donación, por parte del conde Ramón Berenguer III de Barcelona, al monasterio de Ripoll, en 1118, del extenso alodio que poseía en la parroquia de Sant Miquel de Setcases y que debía comprender la mayor parte del término. Desde entonces el monasterio fue señor alodial, y las rentas de Setcases fueron asignadas al monje camarero, a pesar del dominio señorial de Ripoll, la jurisdicción del término fue ejercida desde el siglo XVII por el veguer de Camprodon. En un fogaje realizado hacia el 1380, Setcases tenía 31 fuegos o familias, cifra que bajó en los siglos siguientes, hasta llegar a 17 familias en 1553.

La población se recuperó durante los siglos XVII y XVIII, hasta llegar a 552 h en 1787, momento de máximo esplendor de las forjas, las minas y el carboneo. Se mantuvo estable hasta 1860, todavía con 545 h, y comenzó entonces un inexorable bajón. El pueblo de Setcases se encuentra en el sector sur del término, a la derecha del Ter, en la confluencia con el torrente de Vall-llobre. La restauración de casas antiguas para residencia temporal y la construcción de nuevas casas, con un buen número de establecimientos (hoteles, hostales, restaurantes), de cara al turismo atraído por los deportes de invierno y el senderismo durante la temporada de verano, ha dado un nuevo carácter a la población, conservando el aire rural y tradicional Setcases está presidida por la iglesia parroquial de Sant Miquel.

La economía tradicional se ha basado en la ganadería, el carbón y la recogida de leña para las fraguas y también la extracción de Mena. Al cerrar las fraguas, la mayoría de la población vivía del contrabando fronterizo. Modernamente la función del centro de excursionismo y la proximidad de las pistas de Vallter 2000 han dado una nueva vitalidad a la población, que no cuenta con masías (sólo cabañas para pastores y carboneros) y vive concentrada en el pueblo de Setcases.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s